Una vez se dijo x ahí que lo único que hace falta para morir es estar vivo. Podrá sonar algo simple, pero no hay verdad más grande. Y esto se hace aún más tangible cuando, en cuestión de 3 días, vemos a un ser vivo pasar de lo más normal, a terminar su vida abruptamente.
Confieso que nunca compartí demasiado con Luna. Siempre la vi un poco a distancia. Sin embargo, eso no me impidió tomarle cariño. Quizá solo x el hecho de que mi hermana la quería como a una hija propia (y eso x supuesto la convertía automáticamente en mi sobrina).
Y es que Luna se ganaba el cariño. Quizá no tenía mucho carisma como otros, que son aparentemente más graciosos y llamativos. Pero era noble. Tenía buen corazón. Se le veía en los ojos, se sentía en su hirsuto y duro pelo de pastor que nunca me gustó mucho tocar.
Nació con vocación de cuidadora, nació para ser brava y atacar sin piedad a los ladrones y a los drogos que intentaran meterse x el lado del río. Pero ella sabía que su fin en la vida no era ese. Todos pensábamos que era algo pelele, que nunca haría nada x impedir que un maleantón hiciera lo que quisiera en la casa, que hasta le abriría la puerta... Sin embargo, la única vez que estuvieron a punto de lograrlo era porque ella estaba herida, no porque le faltaran ganas de defender su casa.
Porque esa fue siempre su casa. Desde chiquita se crió ahí, jugando con su prima, vecina de más arriba, esa que un día sin justificación alguna se le fue encima y la dejó hecha un cristo por primera vez. Y ahí comenzó todo.
Ver a esa pobre renqueando, con un hueco en su piernita, con la ceja rota, pero con esa nobleza y esas ganas de dar y recibir afecto, me hicieron -aunque fuera ya un poco tarde, ahora lo veo- tomarle más cariño a Luna.
Y se levantó de esa, y siguió todo como antes. Aprendió la lección y no volvió a ir a jugar con su agresora, sino que concentró todas sus energías en la pequeña Sali, su nueva "hermana" menor. No le importaba que Sali no fuera de su misma raza, ni que no tuviera status social como ella -porque Luna era fina, sí, pero eso a ella le importaba tanto como a Oscar Arias le importa el pueblo que lo llevó al poder-. Un momento estaban persiguiéndose con fingida furia, y al siguiente se dormían abrazadas, Sali sobre Luna.
Es ahí cuando cuesta entender cómo, de un día para otro, Luna empezó para atrás. ¿Por qué, qué había hecho para merecer esto? Quizá ser buena. Hay gente que cree que las almas buenas se van pronto porque cumplen rápido la misión que las trajo acá (entonces los que nos quedamos somos los malos...?)
No se levantó más, no comió más, no hizo nada. Se fue apagando lentamente. Nadie supo la razón sino hasta un par de horas antes de su muerte. ¿Es posible confiar en los médicos si dan un diagnóstico cuando ya no hay nada que hacer?
No la vi por última vez. No pude despedirme. Pero bueno, así tenían que ser las cosas. Lo único que se hace falta para morir es estar vivo. Al menos nos queda el consuelo de que ya no sufre más... imagino la impotencia que debió sentir durante sus últimos días al no poder decir siquiera lo que le dolía.
Dicen que el dolor de perder a un hijo es el peor de todos. Y para eso no es requisito que el hijo salga de las entrañas... ni tampoco que sea humano.
a Luna
6.9.06 |
lo dijo
mosco
a las
2:42 a. m.
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1 comentario:
Estaría mintiendo si digo la trillada frase "lo siento mucho", no lo puedo hacer porque no estoy en los zapatos de Montserrat. Pero si he experimentado la sensación de haber perdido a un ser querido q me había acompañado durante mi infancia y parte de mi adolescencia, mi perrito Cookie, q murió en una veterinaria porque creyó que lo habíamos dejado abandonado. Ocho años después, y todavía me siento culpable.
Pero era el turno de Luna...ella está mejor q todos nosotros, muchos hasta le podríamos tener envidia.
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