Ya que estamos respirando las últimas bocanadas de aire mundialista (nooooo), y a propósito del fracaso rotundo de la selección nacional (que, como todo en este país, no pasó de ser un escandalito de 3 días y ya nadie se acuerda de eso), me puse a escarbar un poco y me encontré algo que fue mi fallido inicio en las lides periodísticas (más tarde confirmé que definitivamente, yo y el periodismo y el periodismo y yo… como que no); fue x ahí del 2003 en el periódico anual del cole (y en el cual ni siquiera tuvieron la gentileza de ponerme en la foto de los créditos… pucha colerón, no se los perdono)
Así que para alguien x ahí que dijo algo sobre “periodistas de clóset”… jajajaja para que vea que no, aquí está la prueba.
Dicen que la mediocridad es mal de ticos, y lamentablemente se ha extendido a todas las áreas de nuestra vida, incluyendo el deporte. (Comencemos aclarando: muchos se resisten a aceptarlo, pero el deporte en Costa Rica no es sólo fútbol; aunque en realidad el tico no juega fútbol, “mejenguea” que es muy diferente).
El costarricense es serruchapisos por naturaleza, y muchos criticamos duramente a nuestros representativos nacionales (sobre todo de fútbol), por lo que consideramos “flojera y conformismo” de su parte; pero hay que enfrentarse a una situación así para darse cuenta de que, la mayoría de las veces, juzgamos precipitadamente a los demás sin saber lo que pasan.
Más bien, nuestra mediocridad y nuestro derrotismo parecieran ser un problema cultural: que nos digan “ticos” no es casualidad, es el reflejo claro de una mentalidad diminutiva que mata nuestras esperanzas de alcanzar grandes logros deportivos.
¿Por qué nos tiene que invadir el miedo cuando llegamos a un gran escenario? ¿Por qué tenemos que sentirnos menos que el rival porque tiene más experiencia o más plata? Pues, si bien el factor económico y el roce son importantes, recordemos que la suerte también juega.
Claro que no todo es malo, hay deportisitas que se han esforzado por poner a Costa Rica en el mapa del deporte mundial: Gilberto Martínez, Alejandro Ramírez, Marie Ramírez, Karen Matamoros, las hermanas Poll, son ejemplos de ticos que han demostrado que las barreras están en la mente.
Sí, suena trillado, pero es cierto: la mente humana es tan poderosa que puede hundirnos o llevarnos a lo más alto. Cambiando nuestra forma de pensar, podremos sacar a nuestro deporte del estancamiento y así lograr todo lo que queramos.
Obviamente (aparte del feo estilo de redacción), hay algunas cosas que agregar, casi 3 años después.
Primero, que lo ocurrido esta vez con la selección nacional no fue simplemente pánico escénico, ni falta de recursos, ni mala leche… todos sabemos que aquí hubo muuuucha negligencia de x medio (tristemente)
Segundo, que Gilberto Martínez perdió el derecho a ser incluido en mi lista de rescatables… puta mae que me cae mal x juega’e loco.
Tercero, reconozco que este artículo se vio permeado x mi contexto particular: ya tenía una versión preliminar lista, pero en esos días fue cuando perdí la final de ortografía x 1 palabra, y me puse a pensar… pucha, que no es jugando la cosa de estar en algo así con toda la presión y todo (claro que, como ya dije, este no fue el caso con la sele en Alemania, sin discusión alguna)

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