Holo a tod@s
Hoy envié mi último correo sobre TLC. Yo sé que ya todos estamos un poco (bastante) hartos de escuchar de TLC, pero en serio me parece muy importante que nos tomemos un par de minutos para leer este comentario, y meditemos sobre lo que dice el comentario; independientemente de nuestro modo de pensar, no podemos negar que es verdad lo que dice.
Y sobre todo, que pensemos bien nuestro voto. Este 7 de octubre no vamos a ir solo a escoger a un Juan de los Palotes por un período de cuatro años. Con este referéndum tendremos la oportunidad, única en la historia de Costa Rica, de tomar en nuestras manos una decisión política fundamental para nuestro pueblo, de decidir qué clase de desarrollo queremos para nuestro país: ¿queremos un "desarrollo" basado en la mera acumulación de capital, un capital al cual NO todos van a tener acceso; o un verdadero desarrollo humano, de la mano con bienestar social para TOD@S por igual?
Yo no me opongo al libre comercio, en el sentido correcto del término; ni puedo satanizar a Estados Unidos, que como todos los pueblos tiene sus cosas buenas y malas; pero la experiencia y la historia lo confirman: este tratado, así como está, NO va a traer un desarrollo equitativo, NO va a mejorar la distribución de la riqueza, NO va a disminuir la brecha social. ¿Realmente vale la pena tanto sacrificio social por un poco de dudoso crecimiento económico?
Por eso, pensemos bien, informémonos responsablemente, corramos la voz, hagamos conciencia; sopesemos lo poco que se gana con lo mucho que se pierde, no pensemos solo en nosotros sino en los más vulnerables, los que históricamente han sido olvidados.
Y lo más importante, salgamos a votar. No es cualquier cosa lo que vamos a decidir.
Saludos afectuosos
Esteban [mosco]
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El show NO debe continuar (por Melvin Jiménez Q.)
Para saber qué nos ocurrirá con el TLC no hay que tener un posgrado en comercio exterior de la Universidad de Essex, tampoco cargar con un doctorado en política internacional de Oxford, ni mucho menos ser un autodidacta con privilegiados dones para descifrar patrones donde otros ven caos y aburrida monotonía. Por suerte el asunto es mucho más fácil: solo se requiere de una dosis mínima de sentido común y de un pequeño salto de fe para aceptar que la "regla de oro" existe, tiene mérito y funciona; porque tarde o temprano el que tiene el oro terminará haciendo la regla.
El TLC no es el arma con la que los ciudadanos estadounidenses se han confabulado para vaciarle los bolsillos al pueblo costarricense; esta no es una lucha de banderas ni de las familias del norte contra las familias del sur. Es un vehículo diseñado por las corporaciones transnacionales para poner la demanda al servicio de la oferta, para condicionar el estilo y nivel de vida de las familias en función de los intereses de los grandes productores.
En el libreto negociado del TLC nada tuvieron que ver los intereses ciudadanos de "ambos bandos", porque los consumidores han sido los personajes ausentes de un guión cuidadosamente escrito, por unos cuantos y para su propio beneficio.
Los pueblos no tienen rostro y tampoco financian las estructuras políticas de los países signatarios del TLC: ese papel protagónico ya tiene dueño y lo interpretan orquestadamente las transnacionales, que de paso han sido generosas con su paga por el lugar privilegiado que hoy ocupan en las mesas de negociación de los tratados comerciales. Triste comedia o cruda realidad, pero el poder económico sigue siendo el que determina el modelo de mercado de los países y el poder político es solo parte de su maquinaria dispuesta para la ejecución.
Tampoco es un asunto de empleo y desempleo como relación refleja de la pobreza, porque en las economías abiertas los movimientos laborales internos no necesariamente están perfectamente correlacionados con el crecimiento económico, ni con las mayores o menores posibilidades de los sectores más desposeídos. Aunque hay alguna relación, eso no alcanza para infundir miedo e influenciar voluntades y mucho menos para convertir al país en insumo de la cadena de producción salvaje que desean los extranjeros que viven como ricos en un país rico y los nacionales que viven como ricos en un país pobre.
Quienes no fuimos tomados en cuenta, ni defendidos durante las negociaciones del TLC, tenemos ahora el poder para clausurar una obra que atenta contra nuestro Estado social de derecho y compromete el futuro de las nuevas generaciones. Este 7 de octubre tendremos por fin la oportunidad de levantar la voz y reclamar con el grito en el corazón, que el show NO debe continuar.
5 comentarios:
Duro Mosco! Ahí le has dado...! Poco se puede hacer contra la propaganda del dolar, pero tu lo intentas con mucho mérito... Pero no todo es válido cuando se juega con el sentimiento y el bolsillo de un pueblo.
Bezos y ¡ánimo!
Estos yanquis están locos... Fuerte campeón, estamos contigo, en cuanto tenga más tiempo libre prometo leerte detenidamente
Saludos desde España
hola mosco,te he conocido a través del blog de mi querido Iago y ha sido un placer leerte.
Lo que yo no puedo entender es como es posible que el 7 de octubre alguién vote a favor del TLC,no tengo nada en contra del libre comercio siempre que se desarrolle entre paises que se encuentren en igualdad de condiciones pero en el caso de Costa Rica y EEUU esta claro que no es el caso,es como poner a boxear a un peso pluma con un peso pesado por muy bueno que sea el pluma no esta en condiciones.Además los paises desarollados como EEUU tienen un concepto su generis del libre comercio asi que mucho me temo que las consecuencias de parobarse diccho tratado seran nefastas para tu pais.Mucha suerte el 7 de octubre a ti y a Costa Rica besos
Yo tambien vengo por la buena recomendación de Iago.
Espero que la persona a la que elijas sea merecedora de tu voto. Es un tema dificil y a veces no hay mucho donde elegir asi que votas el cambio con la esperanza de que vaya todo a mejor.
Un beso y suerte.
Ya decia yo que me sonaba que te habia comentado y ¡como no!, lo habia dejado en el post de metidas de pata.
Lo siento y un beso.
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