Termina un ciclo

Ayer tuvimos nuestros últimos actos de clausura como alumnos del Taller de Actuación para Teatro de la Casa de la Ciudad de Cartago, y nos convertimos oficialmente en el Grupo de Teatro de la Casa de la Ciudad (solo nombre jaja)... y aunque x razones ajenas a nosotros, 4 compañeros no recibimos título de 4° nivel, sabemos que no fue nuestra culpa y terminamos contentos... ("actores invitados"... en fin)
Y bueno, recuerdo un trabajito que hice el año pasado para "estilo y comunicación"... creo que ha llegado el momento de sacarlo...

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Buenas noches, compañeros, profesores, público presente.

Cuando preguntaron a George Bernard Shaw cómo había aprendido a hablar tan bien en público, respondió: “De la misma manera que aprendí a patinar: no me importó nada hacer el ridículo hasta que aprendí”. Desde la primera clase de teatro, supe que ese era el primer paso que tenía que dar si quería llegar a ser actor: tenía que perder el miedo al ridículo.

Todos iniciamos este viaje, hace ya casi dos años, con ideas distintas de lo que encontraríamos en el camino, pero con una meta común: todos nos levantamos un día con el deseo de ser actores. Tal vez no todos contábamos con habilidades histriónicas innatas, con ese “genio” que tienen los grandes, pero sí con la determinación suficiente para lograr, después de un largo y duro proceso, pulir esa piedra en bruto y sacar todo el potencial que había dentro de nosotros. Debemos reconocer que la experiencia sobrepasó toda expectativa: exploramos nuevas formas de expresión que quizá desconocíamos, aprendimos de los chascos propios y de los ajenos, y al final nos descubrimos un poco más a nosotros mismos… y sí, también vencimos el miedo al ridículo.

Hoy que llegamos a este punto, sabemos que este no es el final de una carrera, sino el inicio de una nueva experiencia. Somos conscientes de que nuestro aprendizaje continúa en las tablas. Siempre se dice que, luego de los años de estudio, uno se enfrenta con “la vida real”, pero quizá en nuestro caso sea lo contrario: tenemos por delante el reto de crear mundos paralelos sobre un escenario, de despertar infinitas emociones en el auditorio, de reinventarnos cada vez que salimos a escena.

Queremos agradecer a nuestra instructora, que supo inspirarnos la confianza necesaria para madurar como actores y crecer como personas, y que desde un inicio nos hizo sentir, más que como simples alumnos, como colegas, como verdaderos actores.

A nuestras familias, por no darnos la espalda y contribuir a que este sueño cobrara vida.

A los compañeros que llegamos hasta el final, de los muchos que iniciamos este camino, por enriquecer el proceso del otro, por hacer más ameno el recorrido… porque de todos aprendimos algo. Y no importa el rumbo que tome cada quien en su carrera histriónica, para todos los mejores deseos y siempre recuerden que el mejor actor, la mejor actriz, está dentro de cada uno de nosotros.

Se cierra el telón… pero la función sigue.

Muchas gracias.

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Hoy a las 6 pm presentaremos la segunda función de "En esta linda ciudad detrás de una tapia de zinc"...
función sin público me temo... :(

1 comentario:

Anónimo dijo...

la verdad sólo era para felicitarlo por ese discurso (como ud mismo dijo, "parece de verdad" XD) no no broma ;)

era eso más que todo eso y tranquilo, ya llegará el día en que sea reocnocido el esfuerzo por más público ;) acuérdese que yo voy a tratar de llegar este sábado. qué más le puede pedir a la vida? XD(sí sí callate cärlOz!) bueno mucha mierda en teatro ;)